jueves, 21 de abril de 2011

¿Qué es un C.E.P.T.?

Un Centro Educativo para la Producción Total (C.E.P.T.) es, ante todo, una asociación de familias al servicio de los habitantes del medio rural que actúan para el porvenir de sus hijos y el desarrollo de la región donde viven.
Un C.E.P.T. surge de la autogestión de la propia comunidad, la que expresa sus necesidades, analiza su realidad, discute un proyecto y se organiza para crearlo.
Así arma su organización: la Asociación Centro Educativo para la Producción Total (A.C.E.P.T.) bajo la figura de Asociación Civil sin fines de lucro, dirigida por un Consejo de Administración.
El C.E.P.T. tiene dos áreas de acción formativa: una formal en donde los adolescentes del medio rural cursan el NIVEL SECUNDARIO, y a cuyo egreso obtendrán el título de TÉCNICO EN PRODUCCIÓN AGROPECUARIA.
La otra “no formal” se produce durante las semanas de alternancia (cuando el alumno permanece en su domicilio), en la cual se unen los saberes populares con el saber académico en la aplicación de las herramientas pedagógicas fundamentales del sistema C.E.P.T. como lo son: PLAN DE BÚSQUEDA, la VISITA FAMILIAR y, en cursos más avanzados, la TESIS y las PASANTÍAS, y, por último, el PROYECTO PRODUCTIVO.
El joven que curse el Nivel Secundario permanecerá en el ámbito escolar del C.E.P.T. durante una semana y dos semanas con sus familias o en pasantías. Este sistema de alternancia permite:
v  Que las familias y comunidades rurales sean protagonistas de la educación de sus hijos.
v  Defender sus propios valores y participar del proceso educativo.
v  Evitar el desarraigo del joven y su familia del medio rural.
La Alternancia en la Práctica
Durante las semanas de alternancia, el joven puede volver a su casa o realizar PASANTÍAS en un establecimiento rural. Ello permite que el alumno conozca realidades diferentes para su formación como trabajador rural a través del aprendizaje y labores compartidos. Esto favorece la toma de decisiones, la propia iniciativa y la capacidad de “aprender a emprender”.

Los Instrumentos Pedagógicos Específicos de la Alternancia

El Plan de Búsqueda
Es una investigación participativa sobre la realidad del medio rural en la que intervienen los alumnos, sus familias, los docentes, el Consejo de Administración y la comunidad rural de pertenencia. Son sus objetivos redescubrir en forma crítica la realidad en la que están inmersos y desarrollar una actitud investigadora ante la vida y sus problemas.
Se desarrolla efectivamente en el tiempo de permanencia en el medio, como una de las alternativas de trabajo autónomo de los alumnos, quienes coordinan la búsqueda y sistematización de la información que indagan para proveerla a su grupo de trabajo en la nueva permanencia en el centro.

Cuaderno de Ida y Vuelta
Es un instrumento que recupera el día a día de las actividades de los alumnos de modo de articular los espacios de formación: escuela /medio.
Es un registro de experiencias e investigación.
Se constituye en un recurso donde los jóvenes, registran las experiencias de la producción, el trabajo y la investigación que van realizando.
La Visita familiar
Durante cada permanencia de los jóvenes y adultos en sus lugares de trabajo y producción son visitados por los profesionales de la alternancia.  La visita, concebida como instrumento pedagógico, brinda una oportunidad para que productores, trabajadores, jóvenes y técnicos docentes fortalezcan su vínculo y reflexionen juntos sobre la problemática rural, la producción familiar y el desarrollo del proyecto educativo de los involucrados. 

Convivencia
En una institución como el C.E.P.T., el orden no se impone sino que se propone, a partir de la búsqueda participativa de consensos y compromisos que deben tener como principal finalidad el afianzamiento de la vida en común y de las personas que se forman en ella. 
La convivencia fortalece la voluntad, la personalidad, la formación de valores, la libertad y la responsabilidad. Sólo en la convivencia se puede crear un clima de autodisciplina, de autoaprendizaje, de autoevaluación, centrándose en cada alumno, tratando de individualizar la enseñanza sin uniformarla, diferenciándola al ritmo, amplitudes e intereses de alumnos y familias.

Los momentos de reflexión
 En los mismos se evalúan clases, momentos libres, relación entre los miembros del grupo, buscando logros y dificultades con relación a objetivos fijados. Tiene como fin, fomentar la autodisciplina y la autocrítica, crear hábitos de orden y organización, favorecer el crecimiento armónico de los jóvenes

La Tesis
La Tesis comprende el desarrollo de una investigación acerca de una problemática real y concreta seleccionada entre las que interesan a los jóvenes rurales, determinada en conjunto con sus docentes contemplando su pertinencia para la comunidad. El tema se toma integralmente en sus componentes productivos, sociales, técnicos y económicos. Por los contenidos y procedimientos que compromete y teniendo en cuenta el carácter integral de la propuesta se considera una alternativa para los alumnos que cursan cuarto año de la Educación Secundaria.
La Tesis se traduce en la producción de un trabajo final, escrito, a presentar al finalizar el proceso de indagación, al cabo del ciclo lectivo.

La Pasantía
A través de las pasantías los jóvenes se incorporan a una actividad productiva familiar o empresarial diferente a la propia, por un tiempo variable.
Se requiere de tareas previas vinculadas con la programación: de identificación de las producciones locales relevantes, de selección de los lugares donde se realiza, de establecimiento de acuerdos con diferentes criterios: los del CEPT y los del productor y/o empresario. 
Los criterios del CEPT están determinados por las necesidades de formación del joven y las características del desarrollo zonal.

Proyectos Productivos
Son emprendimientos destinados a la producción de bienes y/o servicios, de base rural que puedan generar ingresos económicos de manera sostenida, para el o los beneficiarios que lo llevan a cabo.  
Se realizan durante el último año de la Escuela Secundaria.

lunes, 18 de octubre de 2010

La Limpia

En color violeta se encuentra señalada la Ciudad de Bragado, cabecera del Partido al que pertenece La Limpia
Bragado y sus cuarteles, entre ellos, LA LIMPIA
La Limpia es una población rural de esas que en los albores del siglo XX creció alrededor de una estación ferroviaria, que era, por aquellos tiempos, el centro de acopio de la producción agrícola-ganadera de la región y que desde allí era transportada a la ciudad de Buenos Aires.
La Limpia nació de un loteo de chacras que don Felipe Muriel hizo y que esforzados colonos trabajaron sin desmayos para el progreso propio y de generaciones venideras.
Allá por los años ´20 la población llegó a casi 2000 habitantes y una pujante actividad comercial que iba desde zapaterías a carnicerías, sin olvidar los tradicionales almacenes de ramos generales, demostraban el constante crecimiento del lugar.
Sin embargo, llegada la primera mitad del siglo, el progreso tecnológico y la necesidad de mano de obra en el sector industrial provocó que la zona se fuera despoblando paulatinamente. Así abandonaron el lugar los tradicionales “peones golondrinas” que llegaban para cada cosecha, ya que trilladoras automotrices hacían el trabajo de aquellos, el ferrocarril perdió importancia en cuanto aparecieron los camiones y por consiguiente, las tradicionales chatas de carga tiradas por caballos también fueron dejadas de lado. El masivo éxodo empequeñeció a La Limpia como a tantos pueblos de la llanura pampeana.
Condenada casi a la desaparición, La Limpia vio surgir, entre los descendientes de sus antiguos pobladores, a un grupo de emprendedores que se unió a otros visionarios de la región, que tenían como meta evitar ese triste destino. Repoblar La Limpia, arraigar al medio rural a los pobladores de la zona, formar jóvenes que en el futuro logren su autoabastecimiento, produciendo su propio alimento, cuidando el medio ambiente, teniendo como bandera la solidaridad y el trabajo mancomunado, ese era el gran objetivo. Así se busco instalar en La Limpia el C.E.P.T.
El sueño se cumplió el 4 de julio de 2008, aunque los alumnos asistieron a clases desde el 30 de junio.
Allí en la vieja casona que una antigua familia del lugar cedió se abrió una nueva esperanza para las nuevas generaciones de pobladores rurales.
Hoy, a más de dos años de aquella fecha, el Centro Educativo para la Producción Total
Nº 26 crece de a pequeños pasos, más no se detiene. Unos 40 alumnos pueblan sus aulas y forjan su futuro.
Es motivo de alegría llegar a ustedes para contar nuestros logros e invitarlos a llegarse a nuestras instalaciones. Serán bienvenidos.